{"id":6043,"date":"2017-06-15T19:44:22","date_gmt":"2017-06-15T22:44:22","guid":{"rendered":"http:\/\/nautic.wnpower.host\/?p=6043"},"modified":"2017-06-15T19:44:22","modified_gmt":"2017-06-15T22:44:22","slug":"barcos-perdidos-y-encontrados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nautica.news\/es\/barcos-perdidos-y-encontrados\/","title":{"rendered":"Barcos perdidos y encontrados"},"content":{"rendered":"<h2>Barcos perdidos y encontrados<br \/>\nPor Charles J. Doane<\/h2>\n<h3>Los restos de un viejo amigo, Be Good Too, descubierto en una playa en las H\u00e9bridas Exteriores; Ella lleg\u00f3 a tierra casi exactamente tres a\u00f1os despu\u00e9s de que la autora la abandonara<\/h3>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Estoy avergonzado y un poco orgulloso de haber tenido que abandonar dos barcos en mi vida. Para salvarme de la apariencia, debo a\u00f1adir que ni un barco me pertenec\u00eda, ni estaba bajo mi mando; Todav\u00eda, las emociones involucradas son fuertes. La verg\u00fcenza, por supuesto, es f\u00e1cil de entender. Cada vez que abandones el barco, hay una sensaci\u00f3n de que has fracasado. Cualquiera que sea el percance que haya ocurrido, siempre desear\u00e1 haberlo dominado y tra\u00eddo su nave a trav\u00e9s de ella.<\/p>\n<p>Mi primera embarcaci\u00f3n perdida era bastante grandiosa y antigua, una goleta cl\u00e1sica de Alden de 78 pies -una vez una reina de la flota de Corsair de la Segunda Guerra Mundial de la Armada- que ten\u00eda 60 a\u00f1os cuando navegaba sobre ella. Todo nuestro viaje de Florida a Espa\u00f1a fue una cat\u00e1strofe que se desintegraba lentamente, y no creo que nadie estuviera demasiado sorprendido cuando finalmente perdimos a la vieja en un r\u00edo en la costa suroeste de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Nuestro orgullo, en ese caso, proven\u00eda del hecho de que conseguimos atravesar el barco a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico, habida cuenta de lo fr\u00e1gil y agotada que era. Ella casi se hundi\u00f3 de debajo de nosotros durante nuestro primer intento de llegar a las Bermudas, y la tripulaci\u00f3n del patio de vuelta en Florida, que nos ayud\u00f3 a arreglarla despu\u00e9s, s\u00f3lo se ri\u00f3 cuando volvimos a Espa\u00f1a. Desafortunadamente, nuestra verg\u00fcenza se vio aumentada por el hecho de que al final la perdimos encallando. Para ser franca, no se hundi\u00f3 exactamente, pero en su lugar no volvi\u00f3 a flotar, y la evacuaci\u00f3n ascendi\u00f3 a nada m\u00e1s que un paseo en bote a un muelle cercano.<\/p>\n<p>Nunca tuve la oportunidad de revisar ese naufragio, pero un colega compa\u00f1ero lo hizo y luego me mostr\u00f3 fotos. Aunque estos fueron tomados s\u00f3lo unos meses despu\u00e9s del abandono, me sorprendi\u00f3 y entristeci\u00f3 por lo degradado que el barco ya se hab\u00eda convertido.<\/p>\n<p>Le cont\u00e9 la historia de mi segundo contratiempo hace tres a\u00f1os en esta revista (Abandonando ser buena, mayo de 2014), una historia m\u00e1s emocionante. Esta fue una entrega de invierno en un flamante catamar\u00e1n de 42 pies, donde casi todo lo que posiblemente podr\u00eda salir mal, lo hizo. Est\u00e1bamos tomando el agua a trav\u00e9s de tantos escapes que era imposible encontrarlos todos. No ten\u00edamos energ\u00eda el\u00e9ctrica y no importaba lo que hicimos, el barco s\u00f3lo conducir\u00eda en c\u00edrculos. Fuimos a la deriva durante tres d\u00edas tratando de resolver estos problemas, paralizados a m\u00e1s de 300 millas de la costa, y al final llam\u00f3 a la Guardia Costera para pedir ayuda. El hecho de que vinieron a conseguirnos con un helic\u00f3ptero s\u00f3lo se sum\u00f3 al drama.<\/p>\n<p>En este caso, nuestra verg\u00fcenza se vio agravada por el advenimiento de Internet, como la galer\u00eda de cacahuate en l\u00ednea instant\u00e1neamente se levant\u00f3 a berate nosotros como incompetente despu\u00e9s de que bajamos a tierra. A\u00fan as\u00ed, la mayor\u00eda de sus cr\u00edticas eran sin fundamento y nos sentimos orgullosos del hecho de que hab\u00edamos guardado nuestras cabezas y actuado deliberadamente durante toda nuestra aventura.<\/p>\n<p>No estaba seguro si nuestro catamar\u00e1n se hundir\u00eda o no, pero despu\u00e9s de meses pas\u00f3 sin avistamiento, asum\u00ed que deb\u00eda tener. As\u00ed que me sorprend\u00ed, casi ext\u00e1tico al principio, pero tambi\u00e9n esc\u00e9ptico, cuando tres a\u00f1os m\u00e1s tarde recib\u00ed una nota de un compa\u00f1ero en la isla de South Uist en las H\u00e9bridas Exteriores de Escocia. Se adjuntaban fotos de un naufragio de doble casco invertido, cubierto de barnacles de cuello de cisne que ten\u00eda un par distintivo de arcos invertidos de &#8220;olas penetrantes&#8221;.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00eda ser \u00e9ste nuestro barco? Intercambi\u00e9 m\u00e1s notas con mi amigo escoc\u00e9s, recib\u00ed m\u00e1s fotograf\u00edas y finalmente lleg\u00f3 una con evidencia inconvertible: el nombre en su popa, boca abajo, medio enterrado en la arena, visible a trav\u00e9s de los percebes que hab\u00edan sido raspados.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 odisea! Una deriva de m\u00e1s de 3.000 millas, desde cerca de la costa de Virginia todo el camino a Escocia. Y qu\u00e9 gama de emoci\u00f3n ha evocado en m\u00ed. No es la alegr\u00eda simple de descubrimiento, de aprender el final de la historia. Hay ira cuando estudio las fotos y reconozco la herida abierta de la escotilla de escape en el casco de estribor, que se neg\u00f3 a permanecer cerrada durante el vendaval que sufrimos. Hay toda la verg\u00fcenza y el orgullo, recordado y revisitado. Pero sobre todo me siento triste. Porque incluso si no conoces su historia, los huesos decr\u00e9pitos de cualquier vasija perdida siempre merecer\u00e1n luto y respeto.<\/p>\n<h3>Stop! El barco que pierdes puede ser tuyo<\/h3>\n<p>El editor de cruceros de SAIL, Charles J. Doane, navega en la costa de Maine y en las Indias Occidentales siempre que tenga la oportunidad. Es el autor de The Modern Cruising Sailboat, publicado por International Marine, y es un blogger contribuyente en SAILfeed.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Barcos perdidos y encontrados Por Charles J. Doane Los restos de un viejo amigo, Be Good Too, descubierto en una playa en las H\u00e9bridas Exteriores; Ella lleg\u00f3 a tierra casi exactamente tres a\u00f1os despu\u00e9s de que la autora la abandonara<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6044,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[86],"tags":[],"class_list":{"0":"post-6043","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-interes"},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6043"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6043\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}