{"id":420,"date":"2016-05-13T22:16:09","date_gmt":"2016-05-14T01:16:09","guid":{"rendered":"http:\/\/nautic.wnpower.host\/?p=420"},"modified":"2016-05-13T22:16:09","modified_gmt":"2016-05-14T01:16:09","slug":"naufragios-sesenta-seis-dias-la-deriva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nautica.news\/es\/naufragios-sesenta-seis-dias-la-deriva\/","title":{"rendered":"Naufragios.  Sesenta y seis d\u00edas a la deriva."},"content":{"rendered":"<h3>La historia de Marta Miguel y David Hern\u00e1ndez, los dos espa\u00f1oles desaparecidos en aguas Malasia durante 10 d\u00edas, evoca el relato de otros n\u00e1ufragos que lograron escapar de la tragedia. La odisea del matrimonio Butler, que comenz\u00f3 con una ballena y que se prolong\u00f3 durante dos meses en un trozo de lona, es una de las m\u00e1s c\u00e9lebres.<\/h3>\n<p><strong>Simone y William Butler<\/strong>, un matrimonio norteamericano con residencia en Miami, decidieron emprender una vuelta al mundo a bordo de su velero de 12 metros de eslora; pero su anhelada traves\u00eda termin\u00f3 algunos d\u00edas despu\u00e9s de haber entrado en el Pac\u00edfico a causa del tremendo golpe que les dio una ballena piloto.<\/p>\n<p>Eran las cuatro de la madrugada cuando escucharon los primeros ruidos. William sali\u00f3 a cubierta y pudo ver a dos monstruosos animales de m\u00e1s de 2.000 kilos cada uno que peleaban entre s\u00ed. En segundos, uno cambi\u00f3 de direcci\u00f3n y embisti\u00f3 al velero. Fue <strong>un golpe tan brutal que ocasion\u00f3 una enorme v\u00eda de agua<\/strong> lo que provoc\u00f3 que la embarcaci\u00f3n se hundiese en pocos minutos.<\/p>\n<p>Los Butler protagonizar\u00edan una odisea sin precedentes a bordo de su peque\u00f1a <strong>balsa salvavidas de apenas dos metros cuadrados<\/strong>, en la que hab\u00edan logrado introducir latas de conserva y unos bidones de agua, adem\u00e1s de algunos efectos personales. Cuando naufragaron estaban a 2.000 millas (4.000 kms.) de la costa m\u00e1s cercana.<\/p>\n<div class=\"sumario derecha\">\n<div class=\"modulo cita\">\n<blockquote><p>Varias veces fueron atacados por tiburones hambrientos que pincharon uno de los flotadores de la balsa<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Las dos primeras semanas las pasaron animados con la esperanza de que pronto podr\u00edan ser rescatados por alg\u00fan otro barco. Sin embargo, dos mercantes que se les acercaron hasta muy pocos metros pero no les vieron por no ir nadie de guardia. Fue entonces cuando comprendieron que para superar la desesperada situaci\u00f3n en la que estaban deb\u00edan hacerlo con sus propios medios. As\u00ed que comenzaron a <strong>racionar las provisiones, pescar y recoger agua de la lluvia<\/strong> con un trozo de lona. Varias veces fueron atacados por tiburones hambrientos que pincharon uno de los flotadores de la balsa.<\/p>\n<p>Para ahorrar energ\u00edas, <strong>permanec\u00edan todo el d\u00eda tumbados dando cabezadas<\/strong>, pero cambiando constantemente de postura para que las \u00falceras que les produc\u00eda el agua salada no se infectasen. Ten\u00edan un juego de damas que, seg\u00fan dijeron m\u00e1s tarde, les ayud\u00f3 a no enloquecer.<\/p>\n<p>Tras permanecer cincuenta d\u00edas divisaron las caracter\u00edsticas nubes que se forman sobre las islas. Pensaron que pod\u00eda tratarse de Cocos (Australia). Durante cinco d\u00edas trataron de acercarse a ella remando con las manos, pero la marejada y los caprichos de las corrientes les oblig\u00f3 a pasar de largo. Pero no se dieron por vencidos. Mientras <strong>uno deb\u00eda inflar la balsa cada media hora<\/strong>, el otro sacaba el agua que entraba por un fondo demasiado desgastado, al que hab\u00edan tenido que coser varios parches.<\/p>\n<div class=\"sumario izquierda\">\n<div class=\"modulo cita\">\n<blockquote><p>Ten\u00edan un juego de damas que, seg\u00fan dijeron m\u00e1s tarde, les ayud\u00f3 a no enloquecer<\/p><\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>El d\u00eda 65 William cont\u00f3: \u00abSe nos aproxim\u00f3 un tercer mercante, sin embargo, a pesar de que unos marineros nos hicieron gestos con los brazos, pasaron de largo. Mi mujer se puso a llorar. Yo trat\u00e9 de consolarla diciendo que era mejor que no nos hubiera rescatado pues llevaba bandera de Jap\u00f3n y ese no era nuestro destino\u00bb.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter alegre y optimista de este gran marino ser\u00eda la raz\u00f3n fundamental para que lograsen superar tan terrible prueba. Al d\u00eda siguiente, tras permanecer m\u00e1s de dos meses a la deriva en un trozo de lona, fueron rescatados por una patrullera de Costa Rica a la que hab\u00eda avisado el mercante japon\u00e9s. Conducidos a un hospital, les trataron con suero y les curaron las yagas que cubr\u00edan sus cuerpos. <strong>Hab\u00edan perdido cerca de 25 kilos cada uno<\/strong>. \u00abFue una buena forma de adelgazar\u00bb, dir\u00eda William en rueda de prensa aunque \u00abno se la recomiendo a nadie\u00bb.<\/p>\n<p>Es muy dif\u00edcil prever el ataque de uno de estos enormes mam\u00edferos, pero se ha demostrado que <strong>los barcos que llevan su carena pintada de un color muy oscuro est\u00e1n m\u00e1s expuestos<\/strong>, pues los confunden con los lomos de otras especies. Por ello, los pescadores profesionales pintan sus carenas de granate y verde. La experiencia les ha demostrado que, cuando lo han hecho de oscuro, los bonitos no pican. Tampoco es una buena idea acercarse a jugar con estos poderosos animales, es mejor disfrutar de sus evoluciones en la distancia. Y si se aproximan demasiado, el ruido del motor los mantendr\u00e1 a distancia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de Marta Miguel y David Hern\u00e1ndez, los dos espa\u00f1oles desaparecidos en aguas Malasia durante 10 d\u00edas, evoca el relato de otros n\u00e1ufragos que lograron escapar de la tragedia. La odisea del matrimonio Butler, que comenz\u00f3 con una ballena y que se prolong\u00f3 durante dos meses en un trozo de lona, es una de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":421,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[86,82],"tags":[],"class_list":{"0":"post-420","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-interes","8":"category-nautica"},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2016\/05\/1463157026_1.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/420","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=420"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/420\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/421"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}