{"id":3951,"date":"2017-03-24T18:33:51","date_gmt":"2017-03-24T21:33:51","guid":{"rendered":"http:\/\/nautic.wnpower.host\/?p=3951"},"modified":"2017-03-24T18:33:51","modified_gmt":"2017-03-24T21:33:51","slug":"robert-ballard-y-la-busqueda-del-titanic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nautica.news\/es\/robert-ballard-y-la-busqueda-del-titanic\/","title":{"rendered":"Robert Ballard y la b\u00fasqueda del Titanic."},"content":{"rendered":"<p>Robert Ballard y la b\u00fasqueda del Titanic.<\/p>\n<p>La madrugada del 14 al 15 de abril de 1912 se produjo el hundimiento m\u00e1s famoso de la historia, el del trasatl\u00e1ntico RMS Titanic en las fr\u00edas aguas del Atl\u00e1ntico Norte, tras chocar con un iceberg durante su viaje inaugural entre Southampton y Nueva York. Los intentos para recuperar el barco se iniciaron desde el mismo momento de su hundimiento, pero el desconocimiento exacto del lugar del naufragio, los 3.800 metros de profundidad a los que se encontraba el pecio, o no contar con la tecnolog\u00eda necesaria para el rescate retrasaron el descubrimiento del lugar exacto donde descansaba el buque hasta 75 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de la tragedia, las familias de las v\u00edctimas m\u00e1s poderosas incluidas en el naufragio, como los Guggenheim, Astor o Widener, formaron un consorcio y contrataron a la Merritt and Chapman Derrick and Wrecking Company para sacar el buque del fondo marino. A pesar de las descripciones de los supervivientes que relataban como el Titanic se hab\u00eda partido en dos durante el naufragio, en aquella \u00e9poca se cre\u00eda que el buque se encontraba de una pieza en el lecho marino. La falta de la tecnolog\u00eda submarina necesaria y el comienzo de la Primera Guerra Mundial hicieron que el proyecto fuera abandonado. Tuvieron que pasar cincuenta a\u00f1os para que aparecieran nuevos planes para sacar el Titanic del fondo. Ideas c\u00f3mo atar globos de nylon al casco para llenarlos de aire y hacerlo flotar, o llenar el barco de pelotas de ping-pong, o congelar el agua alrededor del buque para convertirlo ir\u00f3nicamente en un gigantesco iceberg y remolcarlo a Liverpool para convertirlo en un museo se presentaron durante los a\u00f1os sesenta y setenta.<\/p>\n<p>En 1976, Clive Cussler public\u00f3 su novela \u00a1Rescaten el Titanic! En su argumento, se descubre que el Titanic transportaba un raro material llamado bizanio necesario para el desarrollo de un nuevo arma por el gobierno de los Estados Unidos. El equipo de especialistas enviado por el gobierno americano localiza el pecio y sella las grietas del casco del buque, llen\u00e1ndolo luego de aire comprimido para reflotarlo. El libro fue todo un \u00e9xito y cuatro a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda adaptada en una gran superproducci\u00f3n, que result\u00f3 un desastre tanto para los cr\u00edticos como en taquilla. El Titanic segu\u00eda presente en el imaginario colectivo.<\/p>\n<p>El primer intento de Robert Ballard de encontrar el Titanic fue en 1977. Ballard, nacido en Wichita (Estados Unidos) en 1942, se cri\u00f3 junto al mar en la localidad californiana de San Diego. Su vida cercana al mar, las expediciones del batiscafo Trieste y la lectura de ni\u00f1o de la novela de Julio Verne Veinte mil leguas de viaje submarino generaron en Ballard desde muy temprano su inter\u00e9s por investigar las profundidades marinas, de tal manera que aunque hab\u00eda estudiado qu\u00edmica y geolog\u00eda por la Universidad de California y hab\u00eda obtenido un grado en geof\u00edsica por la Universidad de Hawaii, Ballard se incorpor\u00f3 como ocean\u00f3grafo cuando fue llamado al servicio activo por la marina de los Estados Unidos, actuando de enlace entre la Oficina de Investigaci\u00f3n Naval y la Instituci\u00f3n Oceanogr\u00e1fica de Woods Hole, en donde continuar\u00eda trabajando una vez que dej\u00f3 el servicio activo.<\/p>\n<p>Ya en 1977, Ballard consigui\u00f3 la ayuda financiera necesaria para utilizar el buque de perforaci\u00f3n Alcoa Seaprobe de la Alcoa Corporation en su primer intento de encontrar el Titanic. El Seaprobe estaba equipado con sonar y c\u00e1maras unidas al extremo final de la tuber\u00eda de perforaci\u00f3n, as\u00ed como una garra mec\u00e1nica con la que recoger objetos del fondo marino. La expedici\u00f3n acab\u00f3 en fracaso al romperse la tuber\u00eda de perforaci\u00f3n, enviando mil metros de tubo y equipos electr\u00f3nicos por valor de 600.000 d\u00f3lares de la \u00e9poca al fondo<\/p>\n<p>Nuevos intentos siguieron al de Ballard a finales de los a\u00f1os setenta y comienzos de los ochenta. La revista National Geographic junto a la compa\u00f1\u00eda Walt Disney, o emprendedores como el multimillonario brit\u00e1nico Sir James Goldsmit o el americano Fred Koehler lo intentaron, pero no reunieron los fondos necesarios. El magnate tejano del petr\u00f3leo Jack Grimm, que anteriormente hab\u00eda financiado expediciones en busca del Arca de No\u00e9, el monstruo del Lago Ness o los Bigfoot, puso los fondos para realizar tres expediciones, en 1980, 1981 y 1983, y aunque en la \u00faltima su s\u00f3nar pas\u00f3 por encima del Titanic, fue incapaz de detectarlo.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la marina de los Estados Unidos hab\u00eda encargado a Ballard y su equipo llevar a cabo una expedici\u00f3n al a\u00f1o de un mes de duraci\u00f3n, para mantener a los sumergibles Argo y Jason en buenas condiciones y a su personal entrenado. El Argo, equipado con s\u00f3nares y c\u00e1maras, se controlaba a distancia, remolcado por un buque nodriza, mientras el Jason se encargaba de tomar im\u00e1genes del fondo y recoger muestras. Los datos e im\u00e1genes enviados por estos sumergibles se analizaban en tiempo real a bordo del buque nodriza. Aunque hab\u00edan sido dise\u00f1ados para un prop\u00f3sito cient\u00edfico, la Navy pon\u00eda los fondos para mantenerlos en buenas condiciones con la condici\u00f3n de poder utilizarlos.<\/p>\n<p>En 1984 se encarg\u00f3 a Ballard la b\u00fasqueda de los pecios de los submarinos nucleares USS Thresher y USS Scorpion hundidos en los a\u00f1os sesenta en el fondo del Atl\u00e1ntico Norte. Ballard y su equipo encontraron los submarinos y adem\u00e1s hicieron un importante descubrimiento: mientras los submarinos se hund\u00edan hab\u00edan implosionado por la presi\u00f3n rompi\u00e9ndose en miles de pedazos que arrastrados por las corrientes se hab\u00edan extendido por el fondo. El \u00e1rea ocupada por los restos era mucho mayor que el \u00e1rea ocupada por el propio pecio. En 1985 la marina organiz\u00f3 una segunda expedici\u00f3n al pecio del Scorpion, y tras ella, permiti\u00f3 a Ballard utilizar sus equipos para que pudiera buscar el Titanic. El poco tiempo disponible oblig\u00f3 al ocean\u00f3grafo americano a solicitar ayuda al gobierno franc\u00e9s, que flet\u00f3 el buque Le Suro\u00eet. Los franceses peinar\u00edan el fondo con un sonar de alta resoluci\u00f3n llamado SAR; los posibles restos encontrados ser\u00edan luego comprobados con las c\u00e1maras del Argo.<\/p>\n<p>El Le Suro\u00eet pas\u00f3 cinco semanas entre julio y agosto escaneando el fondo sin resultado. Ballard decidi\u00f3 abandonar la b\u00fasqueda por sonar y centrarse en la b\u00fasqueda mediante im\u00e1genes del Argo, y recordando la experiencia del a\u00f1o anterior, en vez de buscar directamente el Titanic, se centr\u00f3 en encontrar el campo de restos que habr\u00eda dejado en su hundimiento. Tras una semana de b\u00fasqueda infructuosa, en la ma\u00f1ana del domingo 1 de septiembre de 1985 las pantallas a bordo del Knorr, el buque nodriza del Argo, empezaron a mostrar anomal\u00edas en el fondo, como cr\u00e1teres de impactos, y al poco tiempo aparecieron los primeros restos, entre ellos una caldera similar a las utilizadas en la \u00e9poca de la construcci\u00f3n del buque. Al d\u00eda siguiente, 73 a\u00f1os tras el hundimiento del Titanic, y a una profundidad de unos 3.800 metros, el Argo empez\u00f3 a enviar las primeras im\u00e1genes del buque en el fondo del mar.<\/p>\n<p>Ballard y su equipo inspeccionaron el exterior del buque, confirmando que el Titanic se hab\u00eda partido en dos partes en el hundimiento, separadas entre s\u00ed unos 500 metros, estando la popa en mucha peor condici\u00f3n que la proa. Los compromisos del Knorr con otras expediciones obligaron a Ballard a detener su exploraci\u00f3n; el americano mantuvo la localizaci\u00f3n exacta del pecio, 600 kil\u00f3metros al sur sureste de Terranova, en secreto y decidi\u00f3, por respeto a las v\u00edctimas, no llevarse ning\u00fan resto del buque con \u00e9l. La noticia de que por fin se hab\u00eda encontrado el Titanic corri\u00f3 por el mundo entero, reservando a Ballard un hueco en los libros de<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente Ballard y su equipo retornaron al Titanic a bordo del buque Atlantis II, equipados con el sumergible Alvin, a bordo del cual el propio Robert Ballard, el piloto Ralph Hollis y el copiloto Dudley Foster, se convirtieron en las primeras personas en visitar el buque en casi 75 a\u00f1os. Durante seis d\u00edas Ballard y su equipo inspeccionaron el Titanic, en el exterior con el Alvin y utilizando el ROV Jason Jr., mucho m\u00e1s peque\u00f1o, para tomar im\u00e1genes del interior del buque. La proa del Titanic se encontraba enterrada unos veinte metros en el fondo marino; el \u00f3xido hab\u00eda cubierto las planchas de acero y la madera de la cubierta hab\u00eda desaparecido. El Jason Jr. se intern\u00f3 dentro del pecio y tom\u00f3 im\u00e1genes de la Gran Escalera, el camarote del capit\u00e1n o el gimnasio. La popa tambi\u00e9n estaba hundida en el fondo, de tal manera que las h\u00e9lices no se encontraban a la vista. Antes de abandonar el Titanic, Ballard coloc\u00f3 una placa en memoria de todos aquellos que hab\u00edan perdido la vida en la noche del 14 de abril de 1912.<\/p>\n<p>Tras la expedici\u00f3n de Ballard, las visitas al pecio del Titanic han continuado. En 2012 el pecio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero aun as\u00ed miles de objetos han sido sacados del fondo bien para ser expuestos alrededor del mundo bien para pasar a manos de millonarios coleccionistas. Las bacterias est\u00e1n devorando poco a poco el metal del buque, y llegar\u00e1 un d\u00eda en el que s\u00f3lo quede una mancha de \u00f3xido en el lugar en el que se encuentra el Titanic, con algunas piezas como las h\u00e9lices o los cabrestantes intactos al ser inmunes al ataque de las bacterias.<\/p>\n<p>El operador de viajes Blue Marble Private, junto con la empresa de sumergibles Ocean Gate, est\u00e1n organizando un paquete tur\u00edstico de ocho d\u00edas para grupos de hasta nueve personas para visitar el Titanic a bordo de un minisumergible. Las visitas comenzar\u00e1n en mayo de 2018 y tendr\u00e1n un precio por persona de casi 100.000 euros, el equivalente al precio de un billete de primera clase del viaje inaugural del Titanic ajustado por la inflaci\u00f3n desde 1912 hasta hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Las expediciones de Ballard lo llevaron despu\u00e9s a los pecios de otros barcos famosos como el acorazado alem\u00e1n Bismarck en 1989, el trasatl\u00e1ntico Lusitania en 1993 o el portaaviones Yorktown en 1998. En 1993 trabaj\u00f3 como asesor t\u00e9cnico en la serie de televisi\u00f3n Sea Quest, cerrando cada cap\u00edtulo de la primera temporada con una explicaci\u00f3n acerca de los temas cient\u00edficos tratados en ese cap\u00edtulo. En 2004 comenz\u00f3 su andadura como profesor de oceanograf\u00eda, y actualmente es el director del Instituto de Arqueolog\u00eda Oceanogr\u00e1fica en la Escuela de Oceanograf\u00eda de la Universidad de Rhode Island.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Robert Ballard y la b\u00fasqueda del Titanic. La madrugada del 14 al 15 de abril de 1912 se produjo el hundimiento m\u00e1s famoso de la historia, el del trasatl\u00e1ntico RMS Titanic en las fr\u00edas aguas del Atl\u00e1ntico Norte, tras chocar con un iceberg durante su viaje inaugural entre Southampton y Nueva York. 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