{"id":12696,"date":"2018-02-28T09:18:54","date_gmt":"2018-02-28T12:18:54","guid":{"rendered":"http:\/\/nautic.wnpower.host\/?p=12696"},"modified":"2018-02-28T09:18:54","modified_gmt":"2018-02-28T12:18:54","slug":"20-horas-la-deriva-velero-sin-timon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nautica.news\/es\/20-horas-la-deriva-velero-sin-timon\/","title":{"rendered":"20 horas a la deriva en un velero sin tim\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recorri\u00f3 34 pa\u00edses en 4 a\u00f1os y pas\u00f3 20 horas a la deriva en un velero sin tim\u00f3n<\/p>\n<p>Hern\u00e1n Prado se tira de cabeza para arrancar el tim\u00f3n. Se rompi\u00f3 uno de los herrajes y, si no reacciona r\u00e1pido, corre el riesgo de que la pala rompa el casco del velero y, si eso sucede, ser\u00e1 cuesti\u00f3n de minutos para que se hunda el barco. &#8220;\u00a1Qu\u00e9 jodido estoy!&#8221;, piensa. Est\u00e1 a la deriva, en el medio de la nada y sin plan B.<\/p>\n<p>Est\u00e1 solo a 40 millas de la costa brasile\u00f1a -entre Florian\u00f3polis y el puerto de R\u00edo Grande del Sur- y lejos de la ruta de los buques, de los que se hab\u00eda alejado por seguridad. Ahora, la realidad es otra: si quiere sobrevivir depende de cruzarse con uno de ellos. Intenta hacer las maniobras que sirven para estos casos. No le funcionan. Su \u00fanica esperanza es acercarse a esta ruta e intentar llamar la atenci\u00f3n de los dem\u00e1s tripulantes.<\/p>\n<p>Y lo logra. O casi. Llega a la zona en la que lo pueden ver y ah\u00ed cae en una realidad: su vida vale 300 d\u00f3lares. Para ahorrar costos, Hern\u00e1n hab\u00eda comprado las bengalas nacionales que eran m\u00e1s baratas, pero ninguna funciona.<\/p>\n<p>Con el correr de las horas, reflexiona y llega a dos conclusiones: &#8220;Las desgracias siempre son m\u00e1s amenas si son compartidas&#8221; y &#8220;en las situaciones l\u00edmite somos todos optimistas&#8221;. Si bien cree que tal vez sea un pensamiento ego\u00edsta, al estar tan lejos de la costa y con un final incierto, quisiera estar acompa\u00f1ado.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de ese deseo sigue adelante. Como \u00e9l mismo describe, &#8220;las ganas de vivir son m\u00e1s fuertes que cualquier escenario&#8221;. Por eso, en vez de sentarse &#8220;a esperar el final&#8221;, busca alternativas. &#8220;No sent\u00eds miedo. El miedo te paraliza y ah\u00ed en cambio est\u00e1s todo el tiempo haciendo algo para salvarte. Haci\u00e9ndolo mal o haci\u00e9ndolo bien pero no te qued\u00e1s quieto un segundo&#8221;.<\/p>\n<p>El prefiere no hablar de &#8220;miedo&#8221; sino de &#8220;angustia&#8221;, consciente de que, si las condiciones clim\u00e1ticas dejan de ser favorables, corre el riesgo de hundirse o de terminar en el medio del oc\u00e9ano. Un dejo de esperanza interrumpe su pensamiento cuando ve que un barco pesquero se acerca. Sin embargo, frena a unos cincuenta metros, &#8220;sin mediar palabra, da media vuelta&#8221; y se queda boyando por la zona.<\/p>\n<p>Un buque mercante hab\u00eda registrado el pedido de ayuda que el argentino hab\u00eda hecho por radio y fue a su rescate. De todos modos, pese a que se trataba de un barco de nueve pisos, ascensor y un puente de mando no hab\u00eda lugar para los dos. Solo lo pod\u00edan salvar a \u00e9l y su velero, Shamrock, seguir\u00eda a la deriva o, de lo contrario, pasar\u00eda a ser propiedad de otro.<\/p>\n<p>Hern\u00e1n se pone en cuclillas y llora. Lleva cuatro a\u00f1os a bordo de esa embarcaci\u00f3n a la cual debe ver partir en medio de la inmensidad del oc\u00e9ano en el que qued\u00f3 a la deriva durante unas 20 horas. Seg\u00fan confiesa, ese fue el momento de mayor tristeza. &#8220;Fue una decisi\u00f3n dif\u00edcil de procesar porque era mi casa, mi proyecto, mi vida. No le pod\u00eda soltar la mano as\u00ed nom\u00e1s&#8221;. Este tripulante hab\u00eda pasado un a\u00f1o entero prepar\u00e1ndolo para adentrarse en esta odisea y, ahora, deb\u00eda despedirse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Recorri\u00f3 34 pa\u00edses en 4 a\u00f1os y pas\u00f3 20 horas a la deriva en un velero sin tim\u00f3n Hern\u00e1n Prado se tira de cabeza para arrancar el tim\u00f3n. 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