{"id":12667,"date":"2018-02-27T11:59:44","date_gmt":"2018-02-27T14:59:44","guid":{"rendered":"http:\/\/nautic.wnpower.host\/?p=12667"},"modified":"2018-02-27T11:59:44","modified_gmt":"2018-02-27T14:59:44","slug":"motonautica-deporte-mas-peligroso-del-mundo-mortalidad-del-85","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nautica.news\/es\/motonautica-deporte-mas-peligroso-del-mundo-mortalidad-del-85\/","title":{"rendered":"Motonautica. El deporte m\u00e1s peligroso del mundo: mortalidad del 85%"},"content":{"rendered":"<p>El deporte m\u00e1s peligroso del mundo: el r\u00e9cord de velocidad sobre el agua tiene una mortalidad del 85%<\/p>\n<p>El registro m\u00e1s alto data de 1978, cuando Ken Warby puso su lancha a 511.1 kil\u00f3metros por hora<br \/>\nEn estos 40 a\u00f1os muchos han muerto intentando batir un list\u00f3n con el que no puede ni la ciencia<\/p>\n<p>Drama en el boxeo ingl\u00e9s: muere tras ganar una pelea<br \/>\nMucho se ha hablado de los riesgos del boxeo, el f\u00fatbol americano o de otros deportes de velocidad como el motociclismo o la F\u00f3rmula 1. Toda pr\u00e1ctica deportiva tiene sus contraindicaciones pero, mientras lloramos a Simoncelli o investigamos el cerebro de las estrellas de la NFL, se nos olvid\u00f3 la alt\u00edsima mortalidad de una disciplina tan vistosa como extrema: el r\u00e9cord de velocidad sobre el agua.<\/p>\n<p>No es un deporte muy extendido, ni muy barato ni muy televisado, pero se calcula que el 85% de las personas que intentan batir ese umbral acaban muriendo. Actualmente, el r\u00e9cord de velocidad sobre el agua est\u00e1 en propiedad del australiano Ken Warby, que puso su embarcaci\u00f3n a 511.1 kil\u00f3metros por hora hace 40 a\u00f1os (el 8 de octubre de 1978). Desde entonces, nadie le ha superado.<\/p>\n<p>Esta obsesi\u00f3n por conocer los l\u00edmites de la ingenier\u00eda comenz\u00f3 hace ahora unos 100 a\u00f1os, cuando Casey Baldwin alcanz\u00f3 unos (entonces heroicos) 114 kil\u00f3metros por hora. Era el a\u00f1o 1919 y a esta locura se fueron sumando empresas que desarrollaban lanchas de potencia anormal con el \u00fanico prop\u00f3sito de batir el r\u00e9cord anterior. Era una especie de carrera espacial en la que, a mediados de siglo, la familia Campbell (primo el padre, despu\u00e9s el hijo) impuso su propia ley.<\/p>\n<p>Malcolm Campbell (1885-1948) tuvo el r\u00e9cord entre los a\u00f1os 1937 y 1939 y en ese tiempo ampli\u00f3 el l\u00edmite de los 203 por hora a los 228. Muri\u00f3 despu\u00e9s de varios derrames cerebrales con el honor de ser uno de los pocos en su disciplina que ha fallecido por causas naturales. Campbell obtuvo fama mundial por su facilidad para ganar en otras muchas competiciones de velocidad.<\/p>\n<p>Tras un par\u00f3n de dos a\u00f1os en el que el r\u00e9cord estuvo en manos de Stanley Sayres, lleg\u00f3 el turno de Donald Campbell. Entre 1955 y 1964, el hijo del Malcolm ampli\u00f3 el l\u00edmite de los 325 a los 444, pero muri\u00f3 intentando superarse. Falleci\u00f3 en 1967 en Coniston Water (Inglaterra) cuando su m\u00edtico Bluebird K7 se desequilibr\u00f3, dio una vuelta de campana y se despedaz\u00f3 contra el agua. Tal fue la brutalidad del accidente que tanto su cuerpo como su lancha no fueron rescatados hasta primeros del siglo XXI.<\/p>\n<p>Muchos han muerto en circunstancias parecidas intentando quebrar los l\u00edmites de la f\u00edsica. El \u00faltimo en conseguirlo fue Ken Warby (511.1 kil\u00f3metros por hora), que hoy tiene 80 a\u00f1os y no parece que viva para conocer a su sucesor. Dej\u00f3 el list\u00f3 tan alto que, aliado con la alt\u00edsima mortalidad de este deporte, no ha encontrado quien le supere. Cuarenta a\u00f1os han pasado. Y sumando.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El deporte m\u00e1s peligroso del mundo: el r\u00e9cord de velocidad sobre el agua tiene una mortalidad del 85% El registro m\u00e1s alto data de 1978, cuando Ken Warby puso su lancha a 511.1 kil\u00f3metros por hora En estos 40 a\u00f1os muchos han muerto intentando batir un list\u00f3n con el que no puede ni la ciencia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12669,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":{"0":"post-12667","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-nautica"},"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12667","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12667"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12667\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12667"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12667"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nautica.news\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12667"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}