{"id":12301,"date":"2018-02-11T12:32:47","date_gmt":"2018-02-11T15:32:47","guid":{"rendered":"http:\/\/nautic.wnpower.host\/?p=12301"},"modified":"2018-02-11T12:32:47","modified_gmt":"2018-02-11T15:32:47","slug":"punta-indio-donde-rio-se-come-la-costa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nautica.news\/es\/punta-indio-donde-rio-se-come-la-costa\/","title":{"rendered":"Punta Indio, donde el r\u00edo se come la costa"},"content":{"rendered":"<h2>Punta Indio, donde el r\u00edo se come la costa<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>de <a href=\"http:\/\/Clarin.com\" rel=\"noopener\">Clarin.com<\/a><\/p>\n<p>La localidad bonaerense vivi\u00f3 una \u00e9poca de esplendor como recreo costero, con un hotel de lujo y todo. Los cambios sociales propiciaron su ocaso. Y el R\u00edo de la Plata se come su ribera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Hotel Argentino de Punta Indio, en la desembocadura del R\u00edo de la Plata, era la parada obligada para todos los viajeros que iban desde la Capital hacia la Costa Atl\u00e1ntica.<\/p>\n<p>Supo tener 70 habitaciones y un servicio de lujo del que gozaron pol\u00edticos, artistas y familias aristocr\u00e1ticas desde 1934, la fecha de su construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay un mito que dice que all\u00ed se escondi\u00f3 oro nazi y que, incluso, estuvo escondido Adolfo Hitler. Hace varias d\u00e9cadas, sin embargo, el edificio ya no es el s\u00edmbolo de la alta sociedad sino de la erosi\u00f3n costera. Desde la ventana destruida de lo que alguna vez fue su elegante restaurante, se observa hoy la vieja base de un m\u00e1stil sumergida entre las olas. Fue arrastrada desde una plaza que quedaba a unos 250 metros. Todo ese trayecto ahora est\u00e1 bajo las aguas del R\u00edo de la Plata, que es ancho, bello y, por lo visto, algo traicionero. El agua es dulce, pero las olas son continuas: es un ambiente marino. Y, por eso, tambi\u00e9n es una aut\u00e9ntica rareza. Un mar dulce.<\/p>\n<p>La popularizaci\u00f3n de la ruta 2, que es m\u00e1s directa, fue relegando a Punta del Indio como destino tur\u00edstico, pueblo al que se llega por la ruta 11, o el viejo camino del Gaucho, que en los tiempos de esplendor era transitado por tranv\u00edas tirados a caballo.<\/p>\n<p>En algunas playas de Punta Indio, el paisaje ribere\u00f1o es exuberante, con el agua marr\u00f3n iluminada por el sol brillante y los juncos verdes, que las olas peinan constantemente. No llega aqu\u00ed la contaminaci\u00f3n que caracteriza al resto del frente costero del R\u00edo de la Plata en el lado argentino (aunque s\u00ed vienen pl\u00e1sticos nadantes de todo tipo, que se meten en la arena). Si no fuera por ello, se parecer\u00eda mucho a las pinturas de la Buenos Aires colonial, en la que aparecen las lavanderas trabajando a la vera del r\u00edo, entre los manchones de agua que se forman en la arena, cada vez con una forma distinta, seg\u00fan lo dicte el antojo de las mareas y de la luna. Es, en ese sentido, casi un viaje al pasado.<\/p>\n<p>Pero en otros puntos de la localidad, el R\u00edo de la Plata parece haberse ensa\u00f1ado con la costa, comi\u00e9ndosela a pedazos cada vez m\u00e1s grandes, como si tuviera angurria. Desapareci\u00f3 la calle que hac\u00eda las veces de costanera (se llamaba Fueginos). Y tambi\u00e9n dos calles perpendiculares m\u00e1s. Pero, en realidad, es tonto echarle la culpa al r\u00edo. Todo lo que ha sucedido s\u00f3lo se debe a una cosa: la acci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>Parado en un sector conocido como \u201cPlaya 3\u201d, Ezequiel Calvano, el secretario de Turismo de Ver\u00f3nica (cabecera pol\u00edtica del distrito), no puede creer lo que ve. Y eso que es un tipo que conoce cada palmo de la costa porque la ama. \u201cMe causa extra\u00f1eza la rapidez con la que desapareci\u00f3 todo. En este lugar yo estacionaba mi auto hace s\u00f3lo tres a\u00f1os\u201d, dice.<\/p>\n<p>Ahora, en cambio, no queda pr\u00e1cticamente sitio para caminar en la arena. El r\u00edo hizo encallar una boya, que parece perdida. Y los troncos de los ceibos han sido vencidos porque sus ra\u00edces fueron carcomidas por el agua. Algunos, han ca\u00eddo tan recientemente que todav\u00eda conservan sus flores coloradas intactas. R\u00edo adentro, se notan los palos que se colocaron para controlar el ganado y delimitar los campos. Ahora, no hay vacas: hay peces.<\/p>\n<p>En el parador m\u00e1s popular de Punta Indio, El Peric\u00f3n, es donde la erosi\u00f3n parecer haber avanzado con particular sa\u00f1a. Es justo donde est\u00e1 un gigante monumento al Indio Querand\u00ed, que habitaba en la zona antes de la conquista. Un monumento reciente, hecho de chatarra donada por los propios vecinos, es el homenaje a ese pueblo hoy perdido. En un d\u00eda de semana de verano, el lugar est\u00e1 bastante concurrido, con gente tomando sol y ni\u00f1os jugando en la playa.<\/p>\n<p>No advierten, sin embargo, que hace menos de una d\u00e9cada, se pod\u00eda instalar la sombrilla 200 metros m\u00e1s adelante. \u201cEstos \u00faltimos a\u00f1os han sido aterradores\u201d, dice Calvano. No sabe si estar asustado o triste.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de los juncales. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 en Punta Indio? Por empezar, hubo una ocupaci\u00f3n del territorio no planificada y torpe, que se bas\u00f3 en una visi\u00f3n de la naturaleza que a\u00fan domina el mundo: que cualquier espacio geogr\u00e1fico es un lugar para explotar infinitamente. Una cantera que sirve para sacar lo que vemos como recursos \u00fatiles. Y a la que le podemos cambiar el aspecto a antojo.<\/p>\n<p>Este sector del R\u00edo de la Plata se caracteriza por tener lo que se llama en la jerga t\u00e9cnica un \u201chumedal intermareal\u201d. Otros dir\u00edan solamente que se trata de juncales. Parecen plantas fr\u00e1giles, pero su secreto est\u00e1 en la flexibilidad. Las aguas sacuden cada junco, pero todos juntos, uno al lado del otro, cumplen una funci\u00f3n impresionante: frenan el oleaje y atrapan el sedimento. En una playa, que algunos le dicen La Escondida, donde no se han tocado los juncales, ha sucedido algo que es lo opuesto a lo que le pas\u00f3 al Hotel Argentino: en vez de perder l\u00ednea de costa, comenz\u00f3 a ganar m\u00e9dano.<\/p>\n<p>Los procesos erosivos podr\u00edan haberse iniciado a ra\u00edz del retiro de la vegetaci\u00f3n natural del humedal, dice un informe.<\/p>\n<p>All\u00ed, los \u00e1rboles, en vez de quedar destruidos desde la ra\u00edz, est\u00e1n enterrados, como si los estuvieran sofocando con arena. Y el viejo alambrado, que separaba la playa de un campo vecino, apenas se ve, aunque ten\u00eda seis hileras de alto.<\/p>\n<p>Francisco Cellone ha pasado estos \u00faltimos a\u00f1os estudiando este tramo de la costa. Es ge\u00f3logo de la Universidad Nacional de La Plata y miembro del Conicet. Junto a Eleonora Carol, realiz\u00f3 un estudio comparativo entre viejas fotograf\u00edas a\u00e9reas de 1943, tomadas por personal de la Base A\u00e9rea de Punta Indio, e im\u00e1genes satelitales de 2013. Y confirm\u00f3 lo que se ve en el terreno: un fen\u00f3meno dispar en el comportamiento de la costa. La erosi\u00f3n no era pareja.<\/p>\n<p>El proceso de erosi\u00f3n empez\u00f3 al menos hace 70 a\u00f1os. \u201cAl analizar la relaci\u00f3n existente entre la vegetaci\u00f3n intermareal y los desplazamientos de la l\u00ednea de costa se observa que en muchos sectores se da una coincidencia entre la presencia de vegetaci\u00f3n y los valores positivos de la tasa de cambio (avances de la l\u00ednea de costa) y viceversa, entre su ausencia y sectores fuertemente afectados por la erosi\u00f3n costera\u201d, se\u00f1ala el estudio \u201cLos procesos erosivos podr\u00edan haberse iniciado a ra\u00edz del retiro de la vegetaci\u00f3n natural del humedal, desencadenando un proceso continuo que habr\u00eda inhabilitado la recuperaci\u00f3n natural de la vegetaci\u00f3n\u201d, agrega en el informe.<\/p>\n<p>Precisamente, la zona m\u00e1s desarrollada de la costa es la que parece haber sufrido m\u00e1s. Pero hay cient\u00edficos que sospechan que Punta Indio, al igual que muchos lugares de la costa de la Argentina, que llegan hasta la mism\u00edsima Tierra del Fuego, est\u00e1n siendo erosionados, adem\u00e1s, por algo m\u00e1s determinante a\u00fan: el cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Alerta sudestada. En Punta Indio, viven aproximadamente unas 800 personas de manera estable, aunque ese n\u00famero se incrementa los fines de semana y en temporada por el turismo. Hasta 1995, depend\u00eda de la ciudad de Magdalena, famosa por su penal militar. Justamente, hay un mito popular que dice que, para construir esa carcel, en la que estuvieron presos desde el dictador Jorge Rafael Videla hasta Carlos Menem, se sac\u00f3 arena de la zona y que la erosi\u00f3n se debe a ello.<\/p>\n<p>Punta Indio y la Bah\u00eda de Samboromb\u00f3n est\u00e1n siendo afectadas por un cambio en las corrientes marinas, con un aumento de energ\u00eda del tren de olas. Y esto ocurre, a su vez, porque se est\u00e1 tropicalizando la zona.<\/p>\n<p>Jorge Codignotto, ge\u00f3logo e investigador del Conicet, se r\u00ede cuando le cuento todo esto. \u201cEs como haber sacado un valdecito del arenero\u201d, responde. Seg\u00fan explica, Punta Indio y la Bah\u00eda de Samboromb\u00f3n est\u00e1n siendo afectadas por un cambio en las corrientes marinas, con un aumento de energ\u00eda del tren de olas. Y esto ocurre, a su vez, porque se est\u00e1 tropicalizando la zona, con el desplazamiento hacia el sur del anticlicl\u00f3n del Atl\u00e1ntico, un fen\u00f3meno que est\u00e1 ocurriendo desde los \u201870. Por esa raz\u00f3n, las sudestadas son ahora m\u00e1s fuertes y m\u00e1s frecuentes, con vientos rotados al este-nordeste.<\/p>\n<p>Un trabajo realizado ya hace algunos a\u00f1os para la Fundaci\u00f3n Ciudad por Vicente Barros, uno de los especialistas m\u00e1s destacados en cambio clim\u00e1tico de la Argentina, indicaba: \u201cEl efecto de estas tormentas sobre las costas se ve agravado por el aumento paulatino del nivel del R\u00edo desde 1970, coincide con el incremento del n\u00famero de ondas de tormenta por encima de 1,60 metros. La tendencia al aumento del nivel del R\u00edo no s\u00f3lo aument\u00f3 la inundaci\u00f3n de las \u00e1reas bajas, sino que increment\u00f3 la erosi\u00f3n de algunas costas, provocando su retroceso\u201d.<\/p>\n<p>En esa l\u00ednea de pensamiento, Codignotto afirma: \u201cEl ascenso del nivel del mar est\u00e1 medido en el R\u00edo de la Plata. Esto es indiscutible\u201d. El mar sube por el derretimiento de los glaciares en las monta\u00f1as de todo el mundo, as\u00ed como de las grandes superficies heladas de la Ant\u00e1rtida y Groenlandia. Adem\u00e1s, como el agua m\u00e1s caliente ocupa m\u00e1s espacio, los oc\u00e9anos tambi\u00e9n se expanden por eso. \u201cLas tormentas cambiaron de posici\u00f3n. Son m\u00e1s intensas y frecuentes. A eso se suma la erosi\u00f3n\u201d, agrega.<\/p>\n<p>La combinaci\u00f3n del mal manejo del territorio con el cambio clim\u00e1tico hace desastres como los que se ven en Punta Indio. \u201cY pensar que uno ve el r\u00edo tan mansito&#8230;\u201d, reflexiona Calvano, una tarde de sol de verano. \u201cTodo se aceler\u00f3 en los \u00faltimos 5 o 10 a\u00f1os\u201d, asegura. Y esto s\u00f3lo reci\u00e9n empieza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Punta Indio, donde el r\u00edo se come la costa &nbsp; de Clarin.com La localidad bonaerense vivi\u00f3 una \u00e9poca de esplendor como recreo costero, con un hotel de lujo y todo. Los cambios sociales propiciaron su ocaso. 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